¿Qué es la sexología y cómo te puede ayudar un/a sexólogo/a?

La Sexología es una ciencia humana que tiene como objeto el estudio del hecho sexual. Es una disciplina que ordena el objeto de conocimiento: el sexo, delimitándolo y abordándolo como no lo hacen otras disciplinas como la medicina o la psicología que también lo tocan.

El término “Sexología” fue acuñado por Ivan Bloch (1872-1922) en su última obra. Hablamos de sexología científica desde el año 1909, en el que este autor la define como tal.

La Sexología tiene tres funciones:

Función de investigación: siguiendo un método rigurosamente científico.

Función educativa: la educación sexual también requiere de una metodología bien definida y un objeto. No se trata únicamente de dar información, sino de desarrollar las actitudes y aptitudes necesarias para contribuir a la salud sexual de las personas. Dicho de otra manera, la educación sexual se refiere a la promoción, explicación y divulgación del sexo como un valor.

Función asistencial: la terapia individual o de pareja a los problemas o dificultades que se presentan en el hecho sexual.

Es por ello que no todos/as los/as sexólogos/as desempeñamos las mismas funciones. En el caso de “Mercedes Fernández Psicología y Sexología” realizamos la función educativa y asistencial, ya que para esta última es preciso ser psicólogo/a. Para que se entienda, un trabajador/a social que se ha formado en sexualidad también podría ser sexólogo/a, por ejemplo de la función educativa, pero no podría realizar la función asistencial, es decir, hacer terapia. Es por ello muy importante elegir a un/a profesional bien formado dependiendo de tus necesidades.

¿Cómo te puede ayudar un/a sexólogo?

La terapia sexual es aquella en la que el foco de atención se dirige a la mejora del funcionamiento sexual. Se puede aplicar tanto a pacientes que tengan o no pareja.

En terapia sexual  se trabajan tres aspectos fundamentales:

  • Los pensamientos e ideas que contribuyen a una visión distorsionada del funcionamiento sexual.
  • Las emociones cuya activación se produce en torno a la respuesta sexual y perturban el rendimiento.
  • Las conductas, reaprendiendo la sexualidad de un modo progresivo y más positivo.

La terapia de pareja es acción y reflexión sobre uno/a mismo/a y sobre la relación. El paciente es agente activo de su propio proceso. Este proceso lleva implícito una reflexión que desemboca en un cambio en cada uno de los miembros y la dinámica afectiva.

Objetivos de la terapia de pareja:

  • Sacar a la pareja de su estancamiento: la pareja se ha estancado en posiciones extremas, y se trata de flexibilizar su comportamiento y sus dinámicas. Conseguir un equilibrio libre y flexible.
  • Clarificar la relación: no se trata de salvar a toda costa la pareja, sino de que se llegue a una conclusión clara sobre lo que está ocurriendo y si ambos miembros están de acuerdo cambiar aspectos para continuar con la relación.
  • Conocimiento de sí mismo/a: que le lleva a uno/a a fijarse en esa actitud extrema, qué ideales le han hecho estar en esa postura, qué temores hay tras esos comportamientos; qué necesidades no satisfechas.
  • Mayor comprensión para la pareja: tras conocimiento profundo de uno mismo, conocer y comprender también al otro; aceptarle como es y no como se quisiera que fuese; lo que no significa que se trate de dejar la relación tal como está y que se trata sólo de “tragar con los defectos del otro y ya está”. Se trata de que “cada uno es como es”, pero se puede comportar de forma distinta. Tras esa compresión de uno mismo y del otro, las dinámicas entre la pareja cambiarán. Sólo en apariencia hay un contraste polar entre ambos. En el fondo, son profundamente parecidos. Por eso se escogieron mutuamente para estar juntos.
  • Conocimiento de la dinámica de pareja: cómo se ha ido desarrollando la situación problemática hasta la actualidad.​

El objetivo terapéutico a conseguir con la pareja será que cada uno busque una forma de relación que compagine óptimamente con las inclinaciones y aptitudes en que los miembros de la pareja se acepten con auténtica libertad, solidaridad y responsabilidad frente al otro miembro, a la familia y al entorno. Conocimiento, aceptación y responsabilidad de ese 50% de la relación.

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