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Hipersexualización en las niñas

El concepto de hipersexualización se define como “la sexualización de las expresiones, posturas o códigos de la vestimenta considerados como demasiado precoces” según el Informe Bailey de 2001.

Accede al contenido de dicho informe clicando aquí

Esta hipersexualización de las niñas se da a través de varios medios. A través de la vestimenta, por ejemplo, podemos observar la hipersexualización de las niñas en la moda, donde se ejerce mayor violencia simbólica debido a la peligrosidad de los mensajes que les están trasmitiendo y sus graves consecuencias. Como denuncia la psicóloga Olga Carmona, “Las niñas van asumiendo con naturalidad perversa su condición de objetos sexuales”. Así, se desarrollan mujeres frágiles, extremadamente vulnerables, inmersas en una batalla constante consigo mismas, de la cual es imposible que salgan victoriosas.

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Campaña publicitaria de Cadeux

Dar por hecho que la elección de estas prendas es parte de su “naturaleza” como niñas, es una explicación muy simplista y conformista, y cabría hacer una reflexión profunda y analizar  el por qué de sus intereses por las muñecas, el color rosa o los tacones, por ejemplo. Este recurso de normalizar y naturalizar las preferencias y los gustos de las personas es muy habitual en el mundo de la publicidad y el marketing para la venta.

Otro ejemplo son los disfraces. Si ya en adultos es algo horrible que se dé esta devaluación de la mujer, peor es todavía cuando cargan contra las niñas, fomentando de nuevo su temprana sexualización. Simplemente basta con hacer una búsqueda en google, esto es lo encontramos cuando ponemos “disfraces hombre” y “disfraces mujer”.

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Esto es lo encontramos cuando hacemos la misma búsqueda pero esta vez dirigidos a niños y a niñas.

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A juzgar por las imágenes, parece ser que a las mujeres y en consecuencia a las niñas, nos interesa más ser sexys y estar predispuestas, que ser profesionales competentes.

Más ejemplos como estos, en relación a la temprana sexualización de las niñas podemos encontrarlos en anuncios de televión , dibujos animados etc.

¿Qué consecuencias tiene este fénomeno para la salud de los/las niños/as y adolescentes?

El Parlamento Europeo abordó este debate hace cuatro años cuando constató con alarma el aumento del número de imágenes de niños con enfoque sexual. Los puntos trabajados en la comisión de Derechos de la Mujer e Igualdad planteaban algunas reflexiones sobre las consecuencias de esta erotización, en un trabajo que abarcaba de los seis hasta los trece años.

La influencia negativa de la sexualización en la autoestima, se señalaba, puede llevar a trastornos de alimentación de base psíquica, entre otros. Y se alertaba, sobre todo, de que este peligro de autoobjetualización “incrementa la posibilidad de conductas agresivas hacia las niñas”. Degradar el valor de la mujer, se subrayaba, contribuye a un incremento de la violencia contra las mujeres y al refuerzo de actitudes y opiniones sexistas que a la larga acaban derivando en discriminación laboral, acoso ­sexual e infravaloración de sus logros.

 

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Cuando hablamos de sexo hablamos también de…

La  identidad es  el  conjunto  de  características  con  las  que  un  individuo se reconoce a sí mismo/a.  Cuando nacemos o incluso antes,  nos asignan un sexo en base a unas características biológicas. Esa categorización, el ser niño o niña,  determinará  también  el  género, masculino  o  femenino.  En  otras  palabras,  a partir  de  ese  momento,  lxs padres/madres comprarán  la  ropita  de bebé  y  pintarán  su habitación  en  función  de  lo que  socialmente  se  entiende  y se  atribuye a  cada género.  Tradicionalmente por ejemplo,  ropa  rosa  para  la  niña  y  ropa azul  para el niño. De este modo, los padres y las madres también fomentan ciertos comportamientos que van relacionados con lo que socialmente se entiende como femenino o masculino, tendrán  ciertas  expectativas  que sus  hijxs  intentarán  satisfacer  a  lo  largo  de  su desarrollo. Expectativas que van desde cómo han de moverse, de jugar, de actuar…hasta a qué profesiones tendrán de adultx o incluso a quién tendrán de pareja. En cierto modo premiarán a sus hijxs por comportarse como tal, niño masculino y niña femenina, y  castigarán  lo  contrario.  Por  ejemplo,  cuando  se  le echa una reprimenda a un niño por jugar con una muñeca.

¿Qué ocurre de no alcanzar esas expectativas?

Nuestra autovaloración  viene  dada  por  la  relación  que  tenemos de nuestro  mundo  más  inmediato  (padres/madre,  maestrxs,  amigxs, familiares, etc.). Nuestro entorno más cercano, así como la relación que establecemos con las cosas que vivimos y el medio donde nos movemos, contribuirán al desarrollo de la idea de cómo creemos   que   somos.   Durante   nuestro   desarrollo   las  personas   vamos adquiriendo  desde  niñxs  nuestra autoestima y de esta dependerá el buen desarrollo del aprendizaje, las relaciones sociales…De  no  ser reforzada de  la  forma  adecuada  pueden  comprometer  nuestra salud  psicológica. Por   poner   algunos   ejemplos,   un   déficit   de   autoestima  puede   desencadenar  trastornos    alimentarios, miedos, depresión    o    ansiedad,    trastornos    de comportamiento, abuso de drogas etc.

¿Cómo afecta el género a nuestra autoestima? 

La moda, los dibujos animados,  los  cuentos, las series, los disfraces, las redes sociales….son transmisores de estereotipos de género. Nos dicen como vestir, como comportarnos, como cuidarnos, que hacer de nuestros tiempo libre…para tener valor y ser aceptados socialmente y dentro de los grupos a los que queremos pertenecer. Si eres hombre al grupo de “los hombres” y si eres mujer “al de las mujeres”, obviando todas las demás realidades e identidades. Es agotador querer cumplir con todos esos cánones establecidos, la consecuencia más evidente, una fuerte insatisfacción continua con unx mismx (nuestro cuerpo, nuestra vida..).

¿Qué  les estamos trasmitiendo a lxs padres/madres, maestrxs y adultos en general a lxs niñxs y adolescentes?

Actualmente son muchas las exigencias que se tienen con niñxs y especialmente con adolescentes; muchas horas lectivas, horas de estudio, deberes, trabajos, actividades extraescolares…sumale a eso encajar en una talla, unas medidas, ir a la moda, disfrutar de la vida, publicarlo en las redes sociales, gustar a los demás…

Es casi imposible, estar al margen de las influencias sociales de nuestra cultura occidental, especialmente por la gran influencia que tiene sobre nosotrxs los medios de comunicación. Como padres/madres, profesorxs, tixs, hermanxs…adultos en general debemos estar atentos , detectar estas preocupaciones y aportarles alternativas. Y sobre todo trasmitirles que todas las personas son valiosas tal y como son.

Psicología infanto-juvenil

El desarrollo evolutivo de lxs niñxs y adolescentes está marcado por la adquisición de una gran diversidad de competencias y habilidades que, de no alcanzarse de forma adecuada, puede comprometer su adaptación como adultxs. De esta forma, se hace necesario acudir a lxs psicólogxs y otrxs profesionales relacionados con el ámbito infantil para la detección y el abordaje de los problemas que se puedan dar a lo largo de estas etapas evolutivas, para así promover un desarrollo saludable de los niñxs y adolescentes.

Es importante contar con psicólogxs especializados en la intervención de los trastornos de comportamiento que con más frecuencia afectan a los niñxs y los adolescentes. Los problemas que se tratan son tanto problemas clínicos como la depresión, la hiperactividad o los trastornos de ansiedad, como problemas cotidianos que, sin ser considerados trastornos, sí pueden reducir en gran medida la calidad de vida de lxs niñxs y adolescentes, así como la de sus familias y personas cercanas. Concretamente hablamos del fracaso escolar, la desobediencia, las relaciones sociales durante la niñez y la adolescencia, etc. Se abordan desde en el marco de la Terapia Cognitivo Conductual, terapia que recoge técnicas y programas de tratamiento sólidamente asentadas, cuya eficacia se ha puesto de manifiesto en numerosas y diversas investigaciones.

Por otro lado, la Organización Mundial de la Salud ha conceptualizado la salud sexual como un derecho fundamental, un factor determinante en la calidad de vida, la salud y el bienestar de las personas. Lxs niñxs y adolescentes no pueden ser privados de este derecho fundamental pero en muchas ocasiones la falta de información o de habilidades, hace que padres/madres o adultxs en general, aplacemos tratar este tema con niñxs y adolescentes, omitiendo esa faceta de su identidad durante su desarrollo.

Como plantea Mischel (1979), probablemente ninguna otra categoría es más importante desde el punto de vista psicológico que la que clasifica a las personas como hombres y mujeres y a las características en masculino y femenino. Cumplir o no con esas características, con esas exigencias sociales de lo que significa ser mujer o ser hombre o sentirse como tal, afecta a nuestro autoconcepto y autoestima y por lo tanto a nuestra salud, muchísimo más de lo que pensamos. Por lo que es imprescindible incorporar el desarrollo sexual cuando hablamos de desarrollo de lxs ninxs y adolescentes, ya que hablar de sexualidad implica hablar de quienes somos , cómo nos sentimos, qué papel desempeñaremos en la sociedad, a qué profesiones tendremos acceso y un largo etcétera.