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Es nuestro aniversario, ¿lo celebramos? o ¿pasamos?

Podríamos afirmar que a casi a todas las personas nos gustan las celebraciones de algún tipo, puesto que supone un respiro de la vida estresante que llevamos día a día, la cual además está llena de incertidumbre. La incertidumbre nos estresa, el no saber qué va a pasar o cómo tenemos que comportarnos en una situación nueva. Por lo que se agradece cuando tenemos una ocasión especial en la que sabemos exactamente qué hacer, como lo hemos hecho siempre, nos transmite una agradable sensación de estructura, control y estabilidad.

¿Por qué es importante celebrar?

Las celebraciones tienen gran importancia en nuestra sociedad ya que marcan algunos de los momentos más importantes de nuestras vidas, como individuos o como parte de un grupo. Por ejemplo, la celebración de la navidad, nuestro cumpleaños… Las celebraciones están llenas de rituales, cuando hablamos de ritual nos referimos a algo que está impuesto por la costumbre, es decir una manera habitual de comportarnos. Por ejemplo, hacer un brindis o cantar cumpleaños feliz. Las acciones organizadas y repetitivas que intervienen en estos rituales pueden actuar como un amortiguador frente a la ansiedad por convertir la vida en algo predecible.  Además cuánto más importante es el evento más parafernalia alrededor de él; preparativos, regalos, adornos etc. Estos detalles hace que nos resulte mucho más fácil grabar ese recuerdo en nuestra memoria, además del significado que se le otorga, evocando emociones agradables y placenteras.

¿Qué importancia puede tener en la pareja?

Cuando hablamos de rituales también nos referimos a los pequeños gestos del día a día. Cada pareja tienen sus propios rituales o costumbres, es la esencia particular de cada una. Por ejemplo, la forma en la que os dais las buenas noches o la que tenéis de pasar un domingo por la tarde. No hace falta que sea nada especial, ni si quiera demasiado diferente, simplemente es vuestra forma única de hacer las cosas. Esto también es un modo de celebración por así decirlo, esta vez estás celebrando el amor que sientes por tu pareja. Pero como hemos comentado antes cuánto más adornemos ese momento, más importancia y significado le daremos. Un aniversario puede ser una buena ocasión para celebrar vuestro amor con toda la parafernalia necesario para que ese momento sea inolvidable.

Entonces, ¿lo celebramos o pasamos?

Tener una actitud de celebración  significa buscar lo positivo, dar valor e importancia a los triunfos por pequeños que sean, no necesariamente tiene que celebrarse únicamente las fechas señaladas, cualquier logro por pequeño que parezca es merecedor de ser festejado. Los estudios al respecto, dicen que las celebraciones pueden proporcionar numerosos beneficios psicológicos al ayudarnos a disfrutar de nosotros mismos, a conectar con nuestros seres queridos y a darnos un respiro de nuestro día a día. Cuando alcanzamos el hábito de celebrar más, le damos a nuestra relación un carácter más positivo, incluso nos puede ayudar a resolver conflictos en pareja ya que a la hora de hace una evaluación de la relación, ésta estará repleta de momentos positivos a los que has dado valor.

 

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Un regalo original y auténtico ¿Cómo sorprender a tu pareja?

Un regalo es algo que se da a una persona con la finalidad de mostrarle nuestro afecto. Pero ¿cómo expresamos las personas nuestro afecto?

Existen varias vías. Podemos expresar nuestro afecto directamente diciéndole a la persona lo que sentimos con palabras, otras veces podemos expresarlo mediante muestras de cariño; con besos, abrazos…A veces incluso podemos hacerlo preparándole su comida favorita, preocupándonos de que no llegue tarde a trabajar… Cada uno/a expresa su afecto como ha aprendido y como le gustaría recibirlo.

¿Todas las personas expresamos igual nuestro afecto?

La forma de expresar el afecto o el ser más o menos cariñoso es algo que se aprende a temprana edad. Cada uno/a lo hace de una forma diferente y le da distinta importancia a los gestos, palabras o actos con los que demostramos nuestro afecto hacia los demás. En pareja, en muchas ocasiones surge este problema; cada miembro tiene diferentes formas o canales de expresión de su afecto, lo que a veces provoca la falta de entendimiento. Por ejemplo, si uno de los miembros de la pareja le gusta que el otro se lo demuestre con besos y abrazos, sin embargo este es menos cariñoso que el otro. Pese a quererse igual, cada uno percibe el cariño de una forma diferente, para aquel que lo espera recibir mediante besos y abrazos, el que el otro no sea tan cariñoso puede ser un problema, ya que puede percibir falta de afecto.

¿Cómo saber de qué manera le gusta recibir el afecto a tu pareja?

Puedes observar como tu pareja te muestra su afecto, seguramente lo haga de la manera que a él o a ella le gustaría recibirlo. Estate atento/a a sus muestras de cariño, qué planes te propone, con qué te sorprende o cuáles son sus intereses. Si por ejemplo, él o ella te proponen hacer planes fuera de casa, cosa que quizá no siempre hacéis, sería un buen regalo invitarle a una cena romántica en un buen restaurante, unas entradas para el cine o el teatro… Si es muy cariñoso quizá le gustaría recibir un buen masaje o un plan donde podáis tener intimidad, como una escapada de fin de semana. Para comunicaros por el mismo canal, sintoniza todos tus sentidos hacia tu pareja.

No somos adivinos, hay que observar, escuchar y estar atentos a todos lo que nos expresa nuestra pareja al respecto.

Cada uno/a es como es y no se trata de forzarnos a ser o demostrar el cariño de la forma que lo demanda nuestra pareja, ya que sería un gran esfuerzo que terminaríamos por abandonar. Pero sí se puede aprovechar las ocasiones especiales o fechas señaladas para hacerlo. Ahora que se acerca la navidad que es tiempo de hacer regalos y de estar con nuestros seres queridos, se puede aprovechar esta ocasión para tener un detalle que diga cuánto queremos a nuestra pareja, cuánto pensamos en él/ella, cuánto nos fijamos, cuánto le escuchamos y le tenemos en cuenta. Al final, eso es lo que dice un buen regalo, un regalo original y auténtico.

¿Cuánto invertimos en el regalo?

Cuando pensamos en regalar, nos viene a la cabeza inevitablemente el gasto económico que nos supondrá. Un regalo, sea como sea, implica gastar dinero y tiempo. Pero si inviertes bien tu tiempo, como ya hemos dicho, en observar y escuchar a tu pareja, el regalo se puede adaptar perfectamente a tu presupuesto. Hay muchos regalos que implican poco o ningún gasto, como por ejemplo, un masaje, un buen paseo, preparar su comida favorita, vales para cumplir alguna fantasía…

No nos olvidemos que en pareja, también se puede regalar placer. En este sentido las tiendas eróticas pueden ser grandes aliados, pero sobre todo la imaginación. Existen productos como aceites de masajes, plumas, velas, inciensos…que nos pueden ser de gran ayuda para recrear un escenario especial. Es una forma de regalar momentos a tu pareja, regalar bonitos y placenteros recuerdos.

En este sentido, la mejor inversión es el tiempo, tiempo que inviertes pensando en sorprender a tu pareja y el tiempo que os regláis estando juntos.

¿Qué es la sexología y cómo te puede ayudar un/a sexólogo/a?

La Sexología es una ciencia humana que tiene como objeto el estudio del hecho sexual. Es una disciplina que ordena el objeto de conocimiento: el sexo, delimitándolo y abordándolo como no lo hacen otras disciplinas como la medicina o la psicología que también lo tocan.

El término “Sexología” fue acuñado por Ivan Bloch (1872-1922) en su última obra. Hablamos de sexología científica desde el año 1909, en el que este autor la define como tal.

La Sexología tiene tres funciones:

Función de investigación: siguiendo un método rigurosamente científico.

Función educativa: la educación sexual también requiere de una metodología bien definida y un objeto. No se trata únicamente de dar información, sino de desarrollar las actitudes y aptitudes necesarias para contribuir a la salud sexual de las personas. Dicho de otra manera, la educación sexual se refiere a la promoción, explicación y divulgación del sexo como un valor.

Función asistencial: la terapia individual o de pareja a los problemas o dificultades que se presentan en el hecho sexual.

Es por ello que no todos/as los/as sexólogos/as desempeñamos las mismas funciones. En el caso de “Mercedes Fernández Psicología y Sexología” realizamos la función educativa y asistencial, ya que para esta última es preciso ser psicólogo/a. Para que se entienda, un trabajador/a social que se ha formado en sexualidad también podría ser sexólogo/a, por ejemplo de la función educativa, pero no podría realizar la función asistencial, es decir, hacer terapia. Es por ello muy importante elegir a un/a profesional bien formado dependiendo de tus necesidades.

¿Cómo te puede ayudar un/a sexólogo?

La terapia sexual es aquella en la que el foco de atención se dirige a la mejora del funcionamiento sexual. Se puede aplicar tanto a pacientes que tengan o no pareja.

En terapia sexual  se trabajan tres aspectos fundamentales:

  • Los pensamientos e ideas que contribuyen a una visión distorsionada del funcionamiento sexual.
  • Las emociones cuya activación se produce en torno a la respuesta sexual y perturban el rendimiento.
  • Las conductas, reaprendiendo la sexualidad de un modo progresivo y más positivo.

La terapia de pareja es acción y reflexión sobre uno/a mismo/a y sobre la relación. El paciente es agente activo de su propio proceso. Este proceso lleva implícito una reflexión que desemboca en un cambio en cada uno de los miembros y la dinámica afectiva.

Objetivos de la terapia de pareja:

  • Sacar a la pareja de su estancamiento: la pareja se ha estancado en posiciones extremas, y se trata de flexibilizar su comportamiento y sus dinámicas. Conseguir un equilibrio libre y flexible.
  • Clarificar la relación: no se trata de salvar a toda costa la pareja, sino de que se llegue a una conclusión clara sobre lo que está ocurriendo y si ambos miembros están de acuerdo cambiar aspectos para continuar con la relación.
  • Conocimiento de sí mismo/a: que le lleva a uno/a a fijarse en esa actitud extrema, qué ideales le han hecho estar en esa postura, qué temores hay tras esos comportamientos; qué necesidades no satisfechas.
  • Mayor comprensión para la pareja: tras conocimiento profundo de uno mismo, conocer y comprender también al otro; aceptarle como es y no como se quisiera que fuese; lo que no significa que se trate de dejar la relación tal como está y que se trata sólo de “tragar con los defectos del otro y ya está”. Se trata de que “cada uno es como es”, pero se puede comportar de forma distinta. Tras esa compresión de uno mismo y del otro, las dinámicas entre la pareja cambiarán. Sólo en apariencia hay un contraste polar entre ambos. En el fondo, son profundamente parecidos. Por eso se escogieron mutuamente para estar juntos.
  • Conocimiento de la dinámica de pareja: cómo se ha ido desarrollando la situación problemática hasta la actualidad.​

El objetivo terapéutico a conseguir con la pareja será que cada uno busque una forma de relación que compagine óptimamente con las inclinaciones y aptitudes en que los miembros de la pareja se acepten con auténtica libertad, solidaridad y responsabilidad frente al otro miembro, a la familia y al entorno. Conocimiento, aceptación y responsabilidad de ese 50% de la relación.

Hipersexualización en las niñas

El concepto de hipersexualización se define como “la sexualización de las expresiones, posturas o códigos de la vestimenta considerados como demasiado precoces” según el Informe Bailey de 2001.

Accede al contenido de dicho informe clicando aquí

Esta hipersexualización de las niñas se da a través de varios medios. A través de la vestimenta, por ejemplo, podemos observar la hipersexualización de las niñas en la moda, donde se ejerce mayor violencia simbólica debido a la peligrosidad de los mensajes que les están trasmitiendo y sus graves consecuencias. Como denuncia la psicóloga Olga Carmona, “Las niñas van asumiendo con naturalidad perversa su condición de objetos sexuales”. Así, se desarrollan mujeres frágiles, extremadamente vulnerables, inmersas en una batalla constante consigo mismas, de la cual es imposible que salgan victoriosas.

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Campaña publicitaria de Cadeux

Dar por hecho que la elección de estas prendas es parte de su “naturaleza” como niñas, es una explicación muy simplista y conformista, y cabría hacer una reflexión profunda y analizar  el por qué de sus intereses por las muñecas, el color rosa o los tacones, por ejemplo. Este recurso de normalizar y naturalizar las preferencias y los gustos de las personas es muy habitual en el mundo de la publicidad y el marketing para la venta.

Otro ejemplo son los disfraces. Si ya en adultos es algo horrible que se dé esta devaluación de la mujer, peor es todavía cuando cargan contra las niñas, fomentando de nuevo su temprana sexualización. Simplemente basta con hacer una búsqueda en google, esto es lo encontramos cuando ponemos “disfraces hombre” y “disfraces mujer”.

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Esto es lo encontramos cuando hacemos la misma búsqueda pero esta vez dirigidos a niños y a niñas.

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A juzgar por las imágenes, parece ser que a las mujeres y en consecuencia a las niñas, nos interesa más ser sexys y estar predispuestas, que ser profesionales competentes.

Más ejemplos como estos, en relación a la temprana sexualización de las niñas podemos encontrarlos en anuncios de televión , dibujos animados etc.

¿Qué consecuencias tiene este fénomeno para la salud de los/las niños/as y adolescentes?

El Parlamento Europeo abordó este debate hace cuatro años cuando constató con alarma el aumento del número de imágenes de niños con enfoque sexual. Los puntos trabajados en la comisión de Derechos de la Mujer e Igualdad planteaban algunas reflexiones sobre las consecuencias de esta erotización, en un trabajo que abarcaba de los seis hasta los trece años.

La influencia negativa de la sexualización en la autoestima, se señalaba, puede llevar a trastornos de alimentación de base psíquica, entre otros. Y se alertaba, sobre todo, de que este peligro de autoobjetualización “incrementa la posibilidad de conductas agresivas hacia las niñas”. Degradar el valor de la mujer, se subrayaba, contribuye a un incremento de la violencia contra las mujeres y al refuerzo de actitudes y opiniones sexistas que a la larga acaban derivando en discriminación laboral, acoso ­sexual e infravaloración de sus logros.

 

Cuando hablamos de sexo hablamos también de…

La  identidad es  el  conjunto  de  características  con  las  que  un  individuo se reconoce a sí mismo/a.  Cuando nacemos o incluso antes,  nos asignan un sexo en base a unas características biológicas. Esa categorización, el ser niño o niña,  determinará  también  el  género, masculino  o  femenino.  En  otras  palabras,  a partir  de  ese  momento,  lxs padres/madres comprarán  la  ropita  de bebé  y  pintarán  su habitación  en  función  de  lo que  socialmente  se  entiende  y se  atribuye a  cada género.  Tradicionalmente por ejemplo,  ropa  rosa  para  la  niña  y  ropa azul  para el niño. De este modo, los padres y las madres también fomentan ciertos comportamientos que van relacionados con lo que socialmente se entiende como femenino o masculino, tendrán  ciertas  expectativas  que sus  hijxs  intentarán  satisfacer  a  lo  largo  de  su desarrollo. Expectativas que van desde cómo han de moverse, de jugar, de actuar…hasta a qué profesiones tendrán de adultx o incluso a quién tendrán de pareja. En cierto modo premiarán a sus hijxs por comportarse como tal, niño masculino y niña femenina, y  castigarán  lo  contrario.  Por  ejemplo,  cuando  se  le echa una reprimenda a un niño por jugar con una muñeca.

¿Qué ocurre de no alcanzar esas expectativas?

Nuestra autovaloración  viene  dada  por  la  relación  que  tenemos de nuestro  mundo  más  inmediato  (padres/madre,  maestrxs,  amigxs, familiares, etc.). Nuestro entorno más cercano, así como la relación que establecemos con las cosas que vivimos y el medio donde nos movemos, contribuirán al desarrollo de la idea de cómo creemos   que   somos.   Durante   nuestro   desarrollo   las  personas   vamos adquiriendo  desde  niñxs  nuestra autoestima y de esta dependerá el buen desarrollo del aprendizaje, las relaciones sociales…De  no  ser reforzada de  la  forma  adecuada  pueden  comprometer  nuestra salud  psicológica. Por   poner   algunos   ejemplos,   un   déficit   de   autoestima  puede   desencadenar  trastornos    alimentarios, miedos, depresión    o    ansiedad,    trastornos    de comportamiento, abuso de drogas etc.

¿Cómo afecta el género a nuestra autoestima? 

La moda, los dibujos animados,  los  cuentos, las series, los disfraces, las redes sociales….son transmisores de estereotipos de género. Nos dicen como vestir, como comportarnos, como cuidarnos, que hacer de nuestros tiempo libre…para tener valor y ser aceptados socialmente y dentro de los grupos a los que queremos pertenecer. Si eres hombre al grupo de “los hombres” y si eres mujer “al de las mujeres”, obviando todas las demás realidades e identidades. Es agotador querer cumplir con todos esos cánones establecidos, la consecuencia más evidente, una fuerte insatisfacción continua con unx mismx (nuestro cuerpo, nuestra vida..).

¿Qué  les estamos trasmitiendo a lxs padres/madres, maestrxs y adultos en general a lxs niñxs y adolescentes?

Actualmente son muchas las exigencias que se tienen con niñxs y especialmente con adolescentes; muchas horas lectivas, horas de estudio, deberes, trabajos, actividades extraescolares…sumale a eso encajar en una talla, unas medidas, ir a la moda, disfrutar de la vida, publicarlo en las redes sociales, gustar a los demás…

Es casi imposible, estar al margen de las influencias sociales de nuestra cultura occidental, especialmente por la gran influencia que tiene sobre nosotrxs los medios de comunicación. Como padres/madres, profesorxs, tixs, hermanxs…adultos en general debemos estar atentos , detectar estas preocupaciones y aportarles alternativas. Y sobre todo trasmitirles que todas las personas son valiosas tal y como son.

Psicología infanto-juvenil

El desarrollo evolutivo de lxs niñxs y adolescentes está marcado por la adquisición de una gran diversidad de competencias y habilidades que, de no alcanzarse de forma adecuada, puede comprometer su adaptación como adultxs. De esta forma, se hace necesario acudir a lxs psicólogxs y otrxs profesionales relacionados con el ámbito infantil para la detección y el abordaje de los problemas que se puedan dar a lo largo de estas etapas evolutivas, para así promover un desarrollo saludable de los niñxs y adolescentes.

Es importante contar con psicólogxs especializados en la intervención de los trastornos de comportamiento que con más frecuencia afectan a los niñxs y los adolescentes. Los problemas que se tratan son tanto problemas clínicos como la depresión, la hiperactividad o los trastornos de ansiedad, como problemas cotidianos que, sin ser considerados trastornos, sí pueden reducir en gran medida la calidad de vida de lxs niñxs y adolescentes, así como la de sus familias y personas cercanas. Concretamente hablamos del fracaso escolar, la desobediencia, las relaciones sociales durante la niñez y la adolescencia, etc. Se abordan desde en el marco de la Terapia Cognitivo Conductual, terapia que recoge técnicas y programas de tratamiento sólidamente asentadas, cuya eficacia se ha puesto de manifiesto en numerosas y diversas investigaciones.

Por otro lado, la Organización Mundial de la Salud ha conceptualizado la salud sexual como un derecho fundamental, un factor determinante en la calidad de vida, la salud y el bienestar de las personas. Lxs niñxs y adolescentes no pueden ser privados de este derecho fundamental pero en muchas ocasiones la falta de información o de habilidades, hace que padres/madres o adultxs en general, aplacemos tratar este tema con niñxs y adolescentes, omitiendo esa faceta de su identidad durante su desarrollo.

Como plantea Mischel (1979), probablemente ninguna otra categoría es más importante desde el punto de vista psicológico que la que clasifica a las personas como hombres y mujeres y a las características en masculino y femenino. Cumplir o no con esas características, con esas exigencias sociales de lo que significa ser mujer o ser hombre o sentirse como tal, afecta a nuestro autoconcepto y autoestima y por lo tanto a nuestra salud, muchísimo más de lo que pensamos. Por lo que es imprescindible incorporar el desarrollo sexual cuando hablamos de desarrollo de lxs ninxs y adolescentes, ya que hablar de sexualidad implica hablar de quienes somos , cómo nos sentimos, qué papel desempeñaremos en la sociedad, a qué profesiones tendremos acceso y un largo etcétera.